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La principal razón que encuentro para recomendar el Suzuki
Jimny es, que por lo que cuesta, prácticamente no hay
ningún otro todoterreno tan capaz en zonas complicadas
de campo. Los todoterrenos superiores al Jimny por aptitudes
fuera de la carretera son mucho más costosos. Está
a la venta desde 14.863 con motor de gasolina y por 16.192 €
con motor Diesel.
La única altenativa al Suzuki es el Lada
4x4, que es mucho más barato pero su consumo de
combustible es mucho más elevado. El Lada es un vehículo
obsoleto porque se lleva fabricando con escasas variaciones
desde 1976.
A pesar de su pequeño tamaño el Jimny no es
un coche recomendable para ciudad y menos para carretera.
De hecho, cualquier utilitario básico de unos 3,5 m
es mucho más cómodo y más seguro. El
Jimny tiene una suspensión dura, unas reacciones muy
vivas y una reserva de seguridad activa escasa comparada con
la de un turismo.
Tampoco
es el vehículo apropiado para quien sólo tenga
pensado circular principalmente por pistas de tierra sin dificultades
o por carreteras nevadas: para este tipo de uso es mejor alternativa
un turismo con tracción a las cuatro ruedas ligeramente
elevado respecto al suelo, como un Fiat Panda 4x4.
El Suzuki Jimny está a la venta con un motor de gasolina
y otro Diesel (de origen Renault), de 85 y 86 CV de potencia
respectivamente. En km77.com hemos probado la variante con
motor Diesel que da un consumo bajo en casi todo tipo de utilización
y unas prestaciones que le permiten moverse con soltura. No
tenemos referencias de la versión con motor de gasolina.
Si tiene motor de gasolina se puede elegir con tres tipos
de carrocería, cerrada («Techo metálico»),
descapotable con techo de lona («Techo Lona»)
y descapotable con techo desmontable de fibra («Hard
Top»). Con el motor Diesel sólo está disponible
con carrocería cerrada.
Detalles del interior
El interior del Jimny tiene el equipamiento y los detalles
de un utilitario de bajo precio. El ahorro algunos elementos
de equipamiento me parece excesivo. Por ejemplo,
ninguno de los dos asientos delanteros recupera su posición
original cuando se abaten.
Los
ocupantes delanteros van sentados muy cerca de las puertas
e incluso rozando con ellas. Un conductor de talla alta puede
tener problemas para accionar los pedales y las rodillas le
pueden rozar contra el salpicadero.
Las plazas traseras también son pequeñas, pero
hay sitio para dos adultos de talla media para desplazamientos
cortos. Si no se usan, los respaldos se pueden abatir. Lo
que no se puede hacer es bascular todo el conjunto (asientos
y respaldos) hasta dejarlos pegados a los asientos delanteros.
Con todos los asientos colocados en su posición normal
el maletero es sólo 113 l, que si acaso es suficiente
para una maleta de las que se pueden llevar en la cabina del
avión. El portón trasero es muy cómodo
de abrir porque lleva muelle que lo acciona.
La contrapartida de una carrocería tan pequeña
y de formas tan regulares es que la visibilidad es muy buena
en todas las direcciones, al menos en la carrocería
con techo metálico (probablemente la visibilidad en
tres cuartos trasero sea mucho peor en las variantes descapotables).
Los espejos también favorecen la visibilidad porque
son de gran tamaño.
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